Me dejó plantada en el altar… así que me casé con su hermano mayor, frío y poderoso. Y él nunca dejó de consentirme después. Las rosas blancas empezaban a marchitarse.
Las rosas blancas empezaban a marchitarse. Camila Herrera se aferró a ese pequeño y terrible detalle porque era más fácil que enfrentar todo lo demás. Una hora antes, el ramo…









