Una niña apareció tras la cortina con la mano pegada al vidrio, mientras su abuelo juraba que solo estaba enferma; cuando la vecina escuchó -YILUX

Una niña apareció tras la cortina con la mano pegada al vidrio, mientras su abuelo juraba que solo estaba enferma; cuando la vecina escuchó -YILUX

—¿Por qué dice eso? —preguntó mirando al anciano.

Don Roberto cerró los ojos un instante, derrotado.

—Porque cree que alguien viene por ella.

Valentina comenzó a llorar desesperadamente.

—¡Sí vienen! ¡Tú dijiste que no me iban a encontrar!

Lupita sintió que todo dejaba de tener sentido.

—¿Quién va a encontrarla?

La niña miró a su abuelo antes de responder.

Como si tuviera miedo de hablar demasiado.

—Mi papá.

El silencio que siguió fue insoportable.

Lupita recordaba perfectamente al ex esposo de Mariana.

Sergio.

Un hombre sonriente, amable en apariencia, que desapareció después del divorcio y casi nunca visitaba a la niña.

Don Roberto habló finalmente con una voz rota.

—Hace dos meses Sergio salió de prisión.

Lupita abrió los ojos sorprendida.

Nunca supo que había estado preso.

—Mariana no quería que nadie se enterara. Ni siquiera Vale sabía toda la verdad.

Valentina bajó lentamente la cabeza mientras escuchaba.

El anciano continuó hablando como si cargar aquello solo ya lo hubiera destruido demasiado tiempo.

—La última vez que Sergio vino por ella, regresó con moretones. Mariana quiso denunciar, pero él amenazó con quitarle a la niña.

Lupita sintió náuseas.

—¿Y la policía?

Don Roberto soltó una risa amarga.

—Usted sabe cómo funcionan esas cosas aquí. Nos dijeron que sin pruebas no podían hacer nada.

Valentina comenzó a respirar agitadamente.

—Él dijo que iba a llevarme con mamá Laura.

Lupita frunció el ceño confundida.

—¿Quién es Laura?

Don Roberto tardó unos segundos en responder.

—La novia de Sergio. La mujer que murió hace tres años por una sobred0sis.

La niña empezó a llorar todavía más fuerte.

—Él dijo que yo tenía la culpa… porque lloraba mucho… porque hacía ruido…

Lupita sintió que las piernas le fallaban.

Todo el miedo que creyó sentir hacia don Roberto comenzó a transformarse lentamente en otra cosa mucho más incómoda: culpa.

Había pasado días imaginando al anciano como un monstruo mientras él parecía estar sosteniendo algo infinitamente más oscuro dentro de aquella casa.

Pero aun así algo seguía sin encajar.

—Entonces… ¿por qué la tiene encerrada?

El hombre se quedó completamente quieto.

Miró hacia las escaleras antes de responder.

—Porque Sergio la encontró hace una semana.

Lupita sintió hielo recorriéndole la espalda.

—¿Qué?

—La estaba esperando afuera de la escuela. Le dijo que pronto volverían a vivir juntos. Desde entonces Vale no duerme, no come y cree verlo en todas partes.

Valentina abrazó sus rodillas temblando.

—Lo vi afuera otra vez ayer.

Don Roberto negó lentamente.

—No había nadie, mi niña.

—¡Sí estaba!

La niña gritó aquello con tanta desesperación que Lupita ya no supo qué pensar.

El anciano parecía agotado.

Completamente consumido por el miedo de perderla.

—El doctor dice que está desarrollando paranoia severa por el trauma. Quiere internarla unos días.

Lupita miró inmediatamente a Valentina.

La niña escuchó aquella palabra y comenzó a llorar como si acabaran de condenarla.

—No quiero ir ahí… por favor…

Don Roberto se cubrió el rostro con ambas manos.

Y entonces Lupita entendió finalmente cuál era el verdadero horror de esa casa.

No había respuestas limpias.

No existía un villano sencillo.

Solo personas aterradas intentando decidir qué daño era menor.

Internar a Valentina podía ayudarla… o destruir la poca confianza que todavía conservaba en los adultos.

Dejarla en casa podía protegerla… o hundirla todavía más dentro de sus propios miedos.

Y mientras todos dudaban, Sergio seguía libre en algún lugar de la ciudad.

De pronto alguien golpeó la puerta principal.

Los tres se quedaron paralizados.

Otro golpe.

Más fuerte.

Valentina soltó un grito ahogado y corrió escaleras arriba.

Don Roberto fue detrás de ella inmediatamente.

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top