El niño que soñaba con el camión de basura que nadie miraba

El niño que soñaba con el camión de basura que nadie miraba

“Trabajos que sostienen el barrio.”

Debajo había dibujos.

Una fregona.

Un horno.

Una caja de herramientas.

Un carrito de la compra.

Un camión de basura.

Paco habló despacio.

No usó palabras grandes.

No hizo un discurso.

Contó que empezaban cuando muchas ventanas seguían oscuras.

Contó que algunos días olía mal, claro que sí.

Los niños se rieron un poco, pero esta vez fue distinto.

Paco también sonrió.

«Sí, sí, huele mal. No vamos a mentir. Pero peor olería si nadie lo recogiera.»

La clase se quedó atenta.

Luego levantó una mano.

«Pero os voy a decir una cosa. Lo más pesado no son las bolsas. Ni los cubos. Ni madrugar.»

Hizo una pausa.

Yo vi a Daniel inclinarse hacia delante.

«Lo más pesado es que haya gente que te mire como si fueras parte de la basura.»

Nadie se movió.

Ni siquiera la señora Navarro.

Paco no lo dijo con rabia.

Lo dijo con una calma que dolía más.

«Pero luego hay personas que te saludan. Una vecina que te dice buenos días. Un niño que te mira con respeto. Y ese día el trabajo pesa menos.»

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