Lo leí una vez.
Luego borré el mensaje.
Besé la frente de mi hijo y susurré:
“¿Listo para salir a caminar?”
Esta vez no tomamos el camión.
Tomamos el camino que yo misma había recuperado.
Lo leí una vez.
Luego borré el mensaje.
Besé la frente de mi hijo y susurré:
“¿Listo para salir a caminar?”
Esta vez no tomamos el camión.
Tomamos el camino que yo misma había recuperado.
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