La iniciativa surgió de Felipe do Prado, su prometido de 27 años, quien quiso sorprenderla con un gesto que conectara profundamente con su historia familiar. Para hacerlo posible, contaron con el permiso de la empresa de transporte donde trabaja Dirceu, que apoyó la idea con entusiasmo al conocer el significado detrás de la propuesta. El día de la boda, el propio Dirceu fue quien condujo el autobús especialmente preparado, llevando a su hija en un recorrido lleno de emoción hasta la Iglesia Asamblea de Dios Ministerio Belém, ubicada en el barrio de Vianelo.
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