El objetivo principal de esta elección fue honrar la trayectoria de su padre, Dirceu Maurício Maia, de 57 años, quien ha dedicado nada menos que 26 años de su vida a trabajar como conductor en el sistema de transporte público. Durante décadas, su labor ha sido parte esencial de la rutina de miles de personas, llevando pasajeros a sus destinos con compromiso y responsabilidad. Para Hellen, ese autobús no era solo un medio de transporte, sino un símbolo del esfuerzo, sacrificio y dedicación de su padre a lo largo de los años.
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