Mi esposo nos dio un beso de buenas noches después de envenenarnos a mi hijo y a mí con un plato de pollo en salsa verde, tomó su teléfono y
PARTE 2: “¿Dónde están?”, gritó Rodrigo desde la entrada. “¡Deberían estar tirados en la cocina!” Yo estaba encerrada en el baño principal con Mateo en brazos, la espalda pegada a…









