Un padre sin brazos ni piernas, pero con un amor inquebrantable y una fuerza interior admirable, ha conmovido profundamente a todo Paraguay y más allá de sus fronteras. Se trata de Pablo Acuña, un hombre que, pese a enfrentar enormes desafíos físicos, nunca permitió que su condición definiera sus límites ni su capacidad de amar. Su historia es un testimonio vivo de resiliencia, entrega y sacrificio. Pablo crió completamente solo a sus dos hijas después de que su esposa decidiera abandonarlos cuando la menor aún era apenas un bebé, dejándolo con la enorme responsabilidad de ser padre y madre al mismo tiempo.
Leave a Comment