Un padre sin brazos ni piernas, pero con un amor inquebrantable y una fuerza interior admirable, ha conmovido profundamente a todo Paraguay y más allá de sus fronteras

Un padre sin brazos ni piernas, pero con un amor inquebrantable y una fuerza interior admirable, ha conmovido profundamente a todo Paraguay y más allá de sus fronteras

Desde ese momento, su vida se convirtió en una lucha constante, pero también en un ejemplo extraordinario de superación. Dependiente de una carretilla para poder movilizarse y utilizando su nariz con una habilidad sorprendente para realizar tareas cotidianas como manejar el celular, cambiar canales en la televisión o interactuar con su entorno, Pablo demostró que la voluntad puede superar cualquier limitación física. Nunca permitió que las dificultades lo detuvieran; al contrario, las convirtió en motivación para sacar adelante a sus hijas y darles una vida llena de amor, valores y dignidad.

Sus hijas crecieron viendo en él no solo a un padre, sino a un verdadero héroe. “Mi papá es mi mundo, es el mejor papá del mundo”, expresa con emoción Élida Acuña, una de sus hijas, quien incluso regresó desde Argentina para estar a su lado y cuidarlo junto a su hermana. Ambas coinciden en destacar no solo su increíble fortaleza, sino también su alegría constante, su inteligencia natural y su capacidad de enfrentar la vida con una actitud positiva, a pesar de que nunca tuvo la oportunidad de asistir a la escuela.

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