Con apenas dieciocho años, la entregaron en matrimonio a un viudo con tres hijos. Todos pensaron que ese era el final de su juventud y de sus sueños. Pero el tiempo demostró que no era el final… sino el comienzo de un milagro.
PARTE 2: Tomás me encontró junto al río, empapada por la neblina, temblando más de vergüenza que de frío. No llegó gritando. No llegó reclamando. Se bajó de la camioneta,…









