Una camarera lleva a su hijo pequeño al trabajo; cree que la van a despedir, pero el jefe de la mafia está echando una siesta con su hija.

Una camarera lleva a su hijo pequeño al trabajo; cree que la van a despedir, pero el jefe de la mafia está echando una siesta con su hija.

Alejandro asintió.

Afuera, la Ciudad de México seguía ruidosa, inmensa, indiferente para muchos.

Pero dentro de aquel restaurante, una madre que había estado a punto de perderlo todo encontró una familia donde menos lo esperaba.

Y un hombre que creía haber enterrado su corazón descubrió que a veces la vida no regresa llamando fuerte.

A veces baja unas escaleras prohibidas, gateando en silencio, con 8 meses de edad y una manita extendida.

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