Luché por mi amor con una mujer de 60 años… pero la noche de nuestra boda, la verdad que salió casi me hizo caer de rodillas

Luché por mi amor con una mujer de 60 años… pero la noche de nuestra boda, la verdad que salió casi me hizo caer de rodillas

Era la voz de mi padre.

En la grabación, hablaba con ella…
recibiendo dinero…
hablando de una “misión”.

—Tu padre… —dijo Elena—
no es solo un campesino.
Es el “limpiador” de nuestra organización.

Sentí como si me arrancaran el alma.

—¿Entonces todo… todo fue mentira?

—Sí —respondió—.
El encuentro, las críticas del pueblo, todo fue parte de un plan… para acercarte a mí.

Caí de rodillas.

—¿Y tu amor… también fue parte del plan?

Ella tomó mi rostro entre sus manos.

—Al principio… sí.
Pero después… me enamoré de verdad.


De repente…

¡BANG! BANG! BANG!

Golpes violentos en la puerta.

—¡Elena, abre! Sabemos que está contigo —era la voz de mi padre.

Elena reaccionó rápido.

Metió la pistola, el dinero y las llaves en mi bolsa.

—Escucha, Diego.
Detrás del baño hay una ventana que da al elevador de servicio.
No mires atrás.
Vete ahora.

—¿Y tú?

Sonrió… tranquila.

—Tengo 60 años.
Ya viví demasiado.
Pero tú… aún tienes toda la vida.

La puerta comenzó a ceder.

Me empujó hacia el baño.

—Vive, Diego. Esa es mi última petición como tu esposa.


Corrí.

Cada paso me rompía el corazón.

Escuché la puerta caer.

La voz de mi padre… desesperada.

Y luego…

un disparo.

Uno solo.

Pero suficiente para destruir lo poco que quedaba de mí.


Conduje en la oscuridad.

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