—¡Ay, por favor! ¿La intendente con línea directa a Recursos Humanos? Está loca.
No había pasado ni un minuto cuando el Director de Recursos Humanos salió apresurado del elevador, acompañado por el jefe de Seguridad y dos vicepresidentes. Venían pálidos y sudando.
Ignoraron por completo a Mariana y se inclinaron profundamente frente a la “intendenta”.
—Buenos días, señora CEO. Disculpe la demora. ¿Hay algún problema? —preguntó nervioso el director.
La mandíbula de Mariana cayó. El vaso vacío de café se le resbaló de las manos.
—¿S-Señora CEO?
Miró a Valeria de pies a cabeza.
—¿Usted es la dueña?
Valeria se quitó la gorra de intendencia y acomodó su cabello. Su postura cambió por completo: ya no era una simple trabajadora de limpieza, sino una poderosa y elegante empresaria.
—Hace un momento dijiste que éramos grandes amigas, Mariana. Que cenamos juntas anoche. Qué extraño… es la primera vez que te veo en mi vida.
—¡Señora, lo siento! ¡No sabía! Solo era para asustarla… digo, asustarla a usted… —balbuceó Mariana, casi llorando. Intentó arrodillarse en el piso aún húmedo—. Perdóneme, por favor. Es mi primer día. Necesito este trabajo.
Valeria dio un paso atrás.
—Hace un momento dijiste que yo solo limpio la suciedad de ustedes, ¿verdad? —la miró fijamente—. Tienes razón. Limpio la suciedad de mi empresa. Y hoy… tú eres la primera que voy a limpiar.
Se volvió hacia el Director de Recursos Humanos.
—Terminen su contrato de inmediato. Está despedida en este momento. Sin liquidación por falta grave: conducta inapropiada, mentiras y maltrato a un compañero de trabajo.
—¡No, por favor! ¡Denme otra oportunidad! —suplicaba Mariana mientras los guardias la tomaban de los brazos para sacarla del edificio.
—Y entréguenle el trapeador al salir —añadió Valeria mientras caminaba hacia el elevador VIP—. Tal vez así aprenda a limpiar su actitud antes de buscar otro empleo.
El lobby quedó en absoluto silencio. Pero cuando las puertas del elevador se cerraron, los empleados comenzaron a aplaudir. Una vez más, su CEO había demostrado que en esa empresa el respeto era para todos, desde el puesto más alto hasta quien limpia el piso.
FIN.
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