Sin embargo, en medio de la angustia y el dolor, algo dentro de Allison le decía que no tomara esa decisión tan rápidamente. Era una voz interior, un presentimiento profundo, el instinto de una madre que se negaba a rendirse. A pesar de la presión médica y de lo difícil que era sostener la esperanza en esas circunstancias, decidió esperar y buscar más respuestas. Su camino no fue fácil: pasó por 36 ultrasonidos, cada uno cargado de incertidumbre, miedo y una pequeña chispa de fe que se negaba a apagarse.
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