La verdad era que para entonces mi madre ya estaba demasiado débil. Vivía por temporadas en casa de Tomás y en casa de Mariela, y desde hacía tiempo su voz ya no tenía peso dentro de la familia.
El día que mi hermano salió de prisión, toda la familia le dio la espalda, incluso mi madre, mi hermano mayor y mis dos hermanas. Cuando ya no tenía adónde…









